lunes, 20 de julio de 2009

Alienación



En esta nueva etapa de entradas entremezcladas, retomo el testigo dejado por Cris y Arturo con los signos trasnochados.

Durante cuatro largas décadas se repitió hasta la saciedad un himno, una letra, un titular, que hasta hoy mismo no he sabido descifrar. Hoy, sólo hoy, parado frente a una inmensa plantación de girasoles, vi el símil delante de mí. Me he dado cuenta que aquellos que deseaban tener la faz morena, no era otra cosa que la alienación, el robo por parte de unos pocos al resto de la población de su libertad, de obligar a un comportamiento igual para todos... como ese campo de girasoles, todos iguales, todos del mismo color, todos alineados y alienados, siguiendo al astro rey allá por donde valla, todos mirando hacia el mismo sitio, con la cara cegada de tanto mirar al sol... les faltaba tener a todos un miembro superior derecho con el rigor mortis que les caracterizaba a los de antaño.

1 comentario:

  1. Bien traido el tema, Carlos.
    Me ocurre lo mismo al ver los campos de girasoles, siempre pienso en un pequeño ejército bañado por el sol que más calienta.
    Un beso.

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