viernes, 30 de octubre de 2009

Low Cost. Dedicado a mi buen amigo Aitor




Ya he comentado en alguna ocasión como valoro ese valor -valga la redundancia- que nos impulsa a hacer determinadas "locuras" que si fuesen fruto de la meditación nunca verían la luz.

Mi buen amigo Aitor, pollito para los amigos, se dejó llevar, enloqueció, y además de que nunca se arrepentirá de la decisión, recordará siempre los momentos vividos. Lleva semanas recorriendo el mundo, se planteó salir por el este para regresar por el oeste. Sólo, con apenas unos cuantos enseres con los que cargar, unas buenas sandalias como bien describe en sus aventuras y una cámara de fotos con la que inmortalizar esa ínfima parte que sus retinas contemplan a diario, se embarcó en una envidiable travesía.

Querido pollo, gracias por abrirnos esa ventanita online por la que poder asomarnos para ser parte de tus ojos. Y mil gracias por tener el detalle de acordarte de los menos valientes que por aquí nos quedamos. Nunca me pude imaginar que semanas antes de tu andandura, cuando me llamaste para conseguirte una cámara buena a buen precio, fuese ésta la que te iba a ayudar a inmortalizar los momentos de esta loca locura digna de elogio.

Cada línea que leo de tu blog genera una mezcla de envidia (de la mala, de la cochina) y de alegría, que hace que no pueda parar de leer hasta acabar los capítulos que nos llegan con cuentagotas.

Mil gracias y un abrazo enorme.

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